El Parlamento Europeo aprobó la implementación definitiva del AI Act, la regulación más completa del mundo sobre inteligencia artificial. La ley prohíbe la vigilancia biométrica masiva en espacios públicos y los sistemas de puntuación social, estableciendo un marco legal sin precedentes que servirá como referencia para legislaciones similares en todo el mundo. La votación final fue de 523 a favor, 46 en contra y 49 abstenciones.
La normativa clasifica los sistemas de IA en cuatro niveles de riesgo: mínimo, limitado, alto e inaceptable. Los sistemas de alto riesgo, como los utilizados en selección de personal, evaluación crediticia y aplicación de la ley, deberán cumplir con estrictos requisitos de transparencia, supervisión humana y protección de datos. Las empresas que incumplan podrán enfrentar multas de hasta el 7% de sus ingresos globales anuales.
Las grandes tecnológicas reaccionaron con cautela. Google, Meta y Microsoft emitieron comunicados reconociendo la importancia de la regulación pero expresando preocupación por la complejidad de implementación, especialmente en lo relativo a la clasificación de riesgo de modelos de lenguaje de propósito general como GPT-5 y Gemini. OpenAI anunció la creación de un equipo dedicado de 200 personas para garantizar el cumplimiento con la normativa europea.
Los defensores de los derechos digitales celebraron la aprobación como un triunfo histórico. Organizaciones como Access Now y la Electronic Frontier Foundation destacaron que la prohibición de la vigilancia biométrica masiva establece un precedente global en la protección de las libertades civiles frente al avance tecnológico. Sin embargo, advirtieron que las excepciones permitidas para fuerzas de seguridad podrían convertirse en una puerta trasera para el abuso gubernamental.